Para REFLEXIONAR

El misterio trinitario está en el centro de la fe cristiana

Este domingo es tiempo de acción de gracias y de recuperar esperanzas, porque Dios se nos muestra cercano y con su rostro más resplandeciente.

El Señor, que pensó con amor en nosotros y nos ha puesto en un paraíso, no está lejos; el Dios que nos ha dado todas las posibilidades de crecimiento, desarrollo y responsabilidad no está ausente, ni se ha desentendido de su obra maestra.

El Padre Dios ha montado, por pura misericordia, una Historia de Salvación. La belleza de la Historia de la Salvación se percibe en el amor derrochado, le hemos costado muy caro a Dios, que ha permitido la muerte de su Hijo Jesús, que acampó en medio de nosotros, haciéndose uno de tantos y enseñándonos a amar de verdad.

El texto de la Sagrada Escritura que puede resumir mejor el misterio de la Santísima Trinidad es bastante sencillo: “Dios es amor” (1Jn 4, 8.16).

 

+ José Manuel Lorca Planes

Obispo de Cartagena

Hoy celebramos la Solemnidad de la Santísima Trinidad, el misterio del Amor de Dios

Resultado de imagen de santísima trinidad 2019El PAPA FRANCISCO en 2013 al explicar a unos niños las tres personas de la Santísima Trinidad les dijo que “el Padre crea el mundo, Jesús nos salva y el Espíritu Santo ¿qué hace? Nos ama, nos da el amor”.

El misterio de la Trinidad no se puede entender precisamente porque es un misterio. SANTA JUANA DE ARCO afirmaba que “Dios es tan grande que supera nuestra ciencia”, por tanto supera el entendimiento humano.

En una oportunidad SAN AGUSTÍN caminaba por la playa cuando observó a un niño que hacía un hoyo en la arena, y el santo le preguntó qué intentaba hacer, el niño le dijo que pensaba meter toda el agua del mar en ese hoyo.

San Agustín, admirado, le dijo: “pero ¡¿no te das cuenta que es imposible?!”, el niño le contestó que “es más posible meter toda el agua del mar en este agujero que intentar meter el misterio de la Trinidad en tu cabeza”.

El santo irlandés, SAN PATRICIO, para explicar este misterio lo comparaba con una hoja de trébol. Decía que cada hoja es diferente, pero las tres forman el trébol, y que lo mismo pasa con Dios donde cada persona es Dios y forman la Santísima Trinidad.

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“Para tener paz necesitamos al Espíritu, no pastillas o soluciones rápidas”

 

 

“Una pastilla detrás de otra para seguir adelante, una emoción detrás de otra para sentirse vivos.
Lo que necesitamos es el Espíritu: es Él quien pone orden en el frenesí”.

“A Jesús no se le conoce en los libros de historia,

se le encuentra en la vida”

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“Tengamos un amor vivo con Jesús y no una fe de museo”

Resultado de imagen de pascua del papa francisco 2019En su homilía, el Santo Padre aseguró que “la fe necesita ir de nuevo a Galilea, reavivar el primer amor con Jesús, su llamada: recordarlo, es decir, literalmente volver a Él con el corazón”.

“Es esencial volver a un amor vivo con el Señor, de lo contrario se tiene una fe de museo, no la fe de pascua. Pero Jesús no es un personaje del pasado, es una persona que vive hoy; no se le conoce en los libros de historia, se le encuentra en la vida”.

“Recordemos hoy cuando Jesús nos llamó, cuando venció nuestra oscuridad, nuestra resistencia, nuestros pecados, cómo tocó nuestros corazones con su Palabra”.

Al recordar cómo las mujeres llevaron aromas al sepulcro de Jesús muy temprano el domingo, pero temen que no puedan mover la piedra que lo sella, el Papa señaló que ese camino “se asemeja al camino de la salvación que hemos recorrido esta noche. Da la impresión de que todo en él acabe estrellándose contra una piedra: la belleza de la creación contra el drama del pecado; la liberación de la esclavitud contra la infidelidad a la Alianza; las promesas de los profetas contra la triste indiferencia del pueblo”.

“Ocurre lo mismo en la historia de la Iglesia y en la de cada uno de nosotros: parece que el camino que se recorre nunca llega a la meta. De esta manera se puede ir deslizando la idea de que la frustración de la esperanza es la oscura ley de la vida”.

“Hoy, sin embargo, descubrimos que nuestro camino no es en vano, que no termina delante de una piedra funeraria. Una frase sacude a las mujeres y cambia la historia: ‘¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?’”.

“Esta noche cada uno de nosotros está llamado a descubrir en el que está Vivo a aquél que remueve las piedras más pesadas del corazón. Preguntémonos, antes de nada: ¿cuál es la piedra que tengo que remover en mí, cómo se llama?”, señaló.

El Papa indicó que “a menudo la esperanza se ve obstaculizada por la piedra de la desconfianza. Cuando se afianza la idea de que todo va mal y de que, en el peor de los casos, no termina nunca, llegamos a creer con resignación que la muerte es más fuerte que la vida y nos convertimos en personas cínicas y burlonas, portadoras de un nocivo desaliento”.

Sin embargo, precisó que “el Señor no vive en la resignación. Ha resucitado, no está allí; no lo busquéis donde nunca lo encontraréis: no es Dios de muertos, sino de vivos. ¡No enterréis la esperanza!”.

Una segunda piedra “que a menudo sella el corazón”, advirtió, es “la piedra del pecado. El pecado seduce, promete cosas fáciles e inmediatas, bienestar y éxito, pero luego deja dentro soledad y muerte. El pecado es buscar la vida entre los muertos, el sentido de la vida en las cosas que pasan”.

“¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? ¿Por qué no te decides a dejar ese pecado que, como una piedra en la entrada del corazón, impide que la luz divina entre? ¿Por qué no pones a Jesús, luz verdadera, por encima de los destellos brillantes del dinero, de la carrera, del orgullo y del placer? ¿Por qué no le dices a las vanidades mundanas que no vives para ellas, sino para el Señor de la vida?”.

Luego el Santo Padre recordó que las mujeres que fueron al sepulcro “ante la piedra removida, se quedan asombradas; viendo a los ángeles, dice el Evangelio, quedaron ‘despavoridas’ y con ‘las caras mirando al suelo’”.

“No tienen el valor de levantar la mirada. Cuántas veces nos sucede también a nosotros: preferimos permanecer encogidos en nuestros límites, encerrados en nuestros miedos”.

Imagen relacionadaSin embargo, “el Señor nos llama a alzarnos, a levantarnos de nuevo con su Palabra, a mirar hacia arriba y a creer que estamos hechos para el Cielo, no para la tierra; para las alturas de la vida, no para las bajezas de la muerte: ¿por qué buscáis entre los muertos al que vive?”.

El Papa aseguró que “Dios nos pide que miremos la vida como Él la mira, que siempre ve en cada uno de nosotros un núcleo de belleza imborrable. En el pecado, él ve hijos que hay que elevar de nuevo; en la muerte, hermanos para resucitar; en la desolación, corazones para consolar”.

“No tengas miedo, por tanto: el Señor ama tu vida, incluso cuando tienes miedo de mirarla y vivirla. En Pascua te muestra cuánto te ama: hasta el punto de atravesarla toda, de experimentar la angustia, el abandono, la muerte y los infiernos para salir victorioso y decirte: ‘No estás solo, confía en mí’”.

Al finalizar su homilía, el Santo Padre alentó a los fieles a pedir “la gracia de no dejarnos llevar por la corriente, por el mar de los problemas; de no ir a golpearnos con las piedras del pecado y los escollos de la desconfianza y el miedo”.

“Busquémoslo a Él, en todo y por encima de todo. Con Él resurgiremos”, concluyó.

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marte

El Papa durante la visita a la parroquia. Foto: Captura YoutubeEl Papa Francisco acudió en la tarde del domingo 15 de enero de 2017 a visitar la Parroquia de Santa María en Seteville de Guidonia, a las afueras de Roma.

A su llegada, el Santo Padre saludó al vicepárroco, Giuseppe Benardino, de 50 años y gravemente enfermo de esclerosis lateral amiotrófica desde hace más de dos años.

El Papa saludó a las diversas realidades pastorales de la parroquia, tales como a las ocho comunidades neocatecumenales, a 30 enfermos, a los chicos de la catequesis, a los esposos que han bautizado a sus hijos durante el año 2016 y a los colaboradores de la pastoral. Francisco también confesó a algunas personas.

Por último, presidió la Misa y pronunció la homilía de manera improvisada en la que señaló:

“Hay muchos cristianos que confiesan que Jesús es Dios, tantos sacerdotes, tantos obispos, ¿todos dan testimonio de Jesús?”, preguntó.

Para algunos “ser cristiano es como un modo de vivir, como ser un fan, o tener una filosofía” pero, sin embargo, “ser cristiano antes que nada es dar testimonio de Jesús”.