1ª Lectura: LAMENTACIONES 3,17-26

Me han arrancado la paz y ni me acuerdo de la dicha: me digo: Se me acabaron las fuerzas y mi esperanza en el Señor. Fíjate en mi aflicción y en mi amargura, en la hiel que me envenena; no hago más que pensar en ello y estoy abatido.

Pero hay algo que traigo a la memoria y me da esperanza: que la misericordia del Señor no termina y no se acaba su compasión; antes bien se renuevan cada mañana. ¡Qué grande es tu fidelidad! «El Señor es mi lote», me digo, y espero en él.

El Señor es bueno para los que en él esperan y lo buscan; es bueno esperar en silencio la salvación del Señor.

SALMO 129: DESDE LO HONDO A TI GRITO, SEÑOR”

2ª Lectura: ROMANOS.6,3-9

Hermanos:

Los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo, fuimos incorporados a su muerte.

Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte para que, así como Cristo fue despertado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva. Porque, si nuestra existencia está unida a él en una muerte como la suya, lo estará también en una resurrección como la suya.

Comprendamos que nuestra vieja condición ha sido crucificada con Cristo, quedando destruida nuestra personalidad de pecadores, y nosotros libres de la esclavitud al pecado; porque el que muere ha quedado absuelto del pecado.

Por tanto, si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él, pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN 14, 1-6

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: –No perdáis la calma: creed en Dios y creed también en mí.

En la casa de mi Padre hay muchas estancias, y me voy a prepararos sitio. Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y a donde yo voy, ya sabéis el camino.

Tomás le dice: –Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?

Jesús le responde: —Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre sino por mí.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *