Sábado Santo

Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su Pasión y Muerte, su descenso a los infiernos, y se abstiene absolutamente del sacrificio de la Misa, quedando desnudo el altar hasta que, después de la solemne Vigilia se inauguren los gozos de la Pascua.

VIGILIA PASCUAL en la noche santa – Ciclo C

Lecturas del Antiguo Testamento

  • 1ª Lectura: GÉNESIS 1, 1-2, 2
  • 2ª Lectura: GÉNESIS  22, 1-18
  • 3ª Lectura: ÉXODO 14,15-31.15,1 – Canto Éxodo 15,1b-2.3-4.5-6.17-18
  • 4ª Lectura: ISAÍAS 54, 5-14
  • 5ª Lectura: ISAÍAS 55, 1-11
  • 6ª Lectura: BARUC 3, 9-15.32-4, 4
  • 7ª Lectura: EZEQUIEL 36, 17a. 18-28

Lecturas del Nuevo Testamento

  • Carta de San Pablo a los ROMANOS 6,3-11

Evangelio según San LUCAS 24,1-12

El primer día de la semana, al amanecer, las mujeres fueron al sepulcro con los perfumes que habían preparado.
Ellas encontraron removida la piedra del sepulcro
y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.
Mientras estaban desconcertadas a causa de esto, se les aparecieron dos hombres con vestiduras deslumbrantes.
Como las mujeres, llenas de temor, no se atrevían a levantar la vista del suelo, ellos les preguntaron: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?
No está aquí, ha resucitado. Recordad lo que él decía cuando aún estaba en Galilea:
‘Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores, que sea crucificado y que resucite al tercer día'”.
Y las mujeres recordaron sus palabras.
Cuando regresaron del sepulcro, refirieron esto a los Once y a todos los demás.
Eran María Magdalena, Juana y María, la madre de Santiago, y las demás mujeres que las acompañaban. Ellas contaron todo a los Apóstoles, pero a ellos les pareció que deliraban y no les creyeron.
Pedro, sin embargo, se levantó y corrió hacia el sepulcro, y al asomarse, no vio más que las sábanas. Entonces regresó lleno de admiración por lo que había sucedido.