El Papa Francisco en la Misa de San Pedro y San Pablo. Foto: Daniel Ibáñez / ACI“Los Santos apóstoles Pedro y Pablo comprendieron que la santidad no consiste en enaltecerse, sino en abajarse, no se trata de un ascenso en la clasificación, sino de confiar cada día la propia pobreza al Señor, que hace grandes cosas con los humildes”.