cielo

Una hermosa niña iba diariamente caminando a la escuela, solita y a pié…

A pesar del mal tiempo de aquella mañana, del viento fuerte y las nubes amenazadoras, ella seguía su camino rumbo a la escuela…

A lo largo del día el viento fue aumentando, y se fue formando una tempestad, con muchos rayos y truenos…

La madre pensaba que su hijita podría sentir miedo al volver solita en medio del temporal, ya que ella misma estaba bastante asustada…

Preocupada, rápidamente subió a su coche y se dirigió a la escuela… Luego, a distancia, avistó enseguida a la pequeña…

Lo más extraño es que a cada relámpago, la niña paraba, miraba hacia arriba y sonreía! Otro y otro trueno… Y ella siempre miraba hacia el cielo y sonreía.

Finalmente la niña subió al coche e inmediatamente la madre preguntó: -“¿Puedes contarme qué estabas haciendo, tesoro?”

Y la pequeña respondió: – “¡Sonriendo mami!”  “¡Papá Dios no paraba de sacar fotos mías!”

Un viejo papiro, encontrado en las pirámides, decía que un hombre rico, antes de morir, ordenó que, al preparar su momia, le sacaran las entrañas y pusieran en su lugar todo el oro posible.

De esa manera, pretendía cautivar la benevolencia de sus dioses y conseguir un buen lugar junto a ellos.

Cuando compareció ante la divinidad, con su enorme barriga de oro, oyó lo que menos esperaba: 

“Aunque tuvieras la barriga de un camello, no traerías oro suficiente para comprar la justicia divina que jamás puede venderse.

El oro no es la moneda corriente en este lado de la vida”.